Diciembre, 2012
Embajador de Estados Unidos en Chile, Alejandro Wolff

Al Borde de un Precipicio

Por Julian Dowling
PrintEnviar a un amigo

Cuando Barack Obama fue elegido presidente de Estados Unidos para un segundo mandato en noviembre pasado, parecía que su mayor desafío, al menos en el corto plazo, sería impedir que la economía cayera en el denominado “precipicio fiscal” el 1 de enero, fecha en que expiran una serie de rebajas tributarias aprobadas durante la presidencia de George W. Bush.

Con el tiempo en contra, el Congreso está bajo presión para llegar a un acuerdo y el presidente Obama interrumpió sus vacaciones para intentar alcanzar y sellar un pacto. A juicio del embajador de Estados Unidos en Chile, Alejandro Wolff, es posible que se logre un acuerdo de último minuto, principalmente debido a que las consecuencias de no conseguirlo serían insoportables, dijo a los invitados a un desayuno de AmCham celebrado el 20 de diciembre.

“Si no se logra un acuerdo, podríamos perder de un 3% a un 4% de nuestro producto interno bruto de un día para otro y entrar probablemente en una fuerte recesión en el corto plazo”, afirmó. “El efecto inmediato en los mercados bursátiles y el sistema internacional podría ser muy grave”.

Aún queda por ver la forma y el alcance de un acuerdo final para reducir el déficit fiscal de Estados Unidos, pero el acuerdo interino posiblemente incluya la extensión de algunas rebajas tributarias más allá del 1 de enero, sostuvo Wolff.

No obstante, los principales indicadores económicos estadounidenses avanzan en la dirección correcta. El desempleo cayó al 7,7% en noviembre y las ventas de viviendas nuevas están subiendo. “Hay elementos de optimismo, pero aún hay preocupaciones”, señaló Wolff.

Pero la economía no es la única prioridad del presidente Obama. La masacre de los escolares en Newtown el 14 de diciembre ha convertido al control de armas en un tema clave de su segundo mandato. “Nadie pensó que el control de armas sería uno de los temas principales (…) pero quizás después de esta tragedia nosotros, en Estados Unidos, podemos llegar a acuerdos sobre nuevas leyes”, manifestó Wolff.

Sin embargo, los segundos mandatos presidenciales en Estados Unidos históricamente han estado dominados a menudo por crisis internacionales. Mirando hacia el 2013, Wolff advirtió que se ciernen nubes en el horizonte en Corea del Norte, nación que hace poco realizó pruebas de misiles de largo alcance, y en Irán.

No obstante, de vuelta en Estados Unidos, hay algunas buenas noticias. El comercio, que es clave para la recuperación económica, experimenta un auge. Las exportaciones estadounidenses crecieron en un tercio entre el 2009 y el 2011, lo que creó 1,2 millones de nuevos empleos, y están en camino a duplicarse para el 2015, sostuvo Wolff.

El comercio con América Latina es un componente importante de esto. Estados Unidos suscribió en el 2012 tratados de libre comercio tanto con Panamá como con Colombia. Además, las exportaciones hacia países del Hemisferio Occidental (incluido Canadá) se han incrementado un 46% desde el 2009, lo que corresponde a casi la mitad de las exportaciones totales de Estados Unidos. 

Asimismo Wolff destacó que es una señal positiva que la inversión extranjera en América Latina provenga cada vez más desde el interior de la misma región, incluidas las inversiones chilenas en Brasil, Perú y Colombia. La reciente compra por parte del grupo minorista chileno Cencosud de una cadena colombiana de supermercados por US$2.600 millones es un claro ejemplo de esto, afirmó.

“Las condiciones del financiamiento proporcionado por JP Morgan Chase son un enorme voto de confianza para las empresas chilenas, para Chile y para la región”, indicó.

Relación entre Estados Unidos y Chile

Las áreas de atención en la relación entre Estados Unidos y Chile siguen siendo la energía y la productividad, las que Wolff identificó como los desafíos clave para Chile poco después de haber llegado a Santiago en el 2010.

“El precio de la energía es uno de los mayores desafíos para la competitividad de Chile”, dijo. Respecto de este punto, Wolff felicitó al Consejo Empresarial Chile- Estados Unidos sobre Energía de AmCham por su rol en promover alianzas entre empresas chilenas y estadounidenses a fin de fomentar la energía limpia.

En cuanto al gas esquisto (gas natural atrapado en formaciones de esquisto), el que se encuentra de manera abundante en Estados Unidos y Brasil, así como también en otros países de la región, Wolff sostuvo que su potencial no se debería subestimar.

“Esto cambia todo (…) imaginen un futuro en donde los precios de la energía caen drásticamente, donde hay sobreoferta y donde no dependemos de una región inestable para [tener] petróleo”, aseveró Wolff.

La energía también está vinculada a la productividad. En este sentido, la principal ventaja comparativa de Chile en la región durante los últimos 20 años han sido sus políticas públicas en favor del crecimiento, el emprendimiento y la diversificación económica, afirmó Wolff.

Pero la ventaja de Chile en esta área está declinando a medida que otros países se ponen al día y mejoran la productividad. “Esto reducirá la ventaja de Chile, lo que creo que es bueno, porque una región próspera y competitiva beneficia a todos”, indicó Wolff.

Un problema clave para Chile es su creciente dependencia de las exportaciones de cobre. A comienzos de la década de los 90, el cobre correspondía a cerca de un tercio de las exportaciones totales de Chile, mientras que hoy en día representa más del 60%, destacó Wolff.

La economía de Chile está mucho más diversificada que hace 20 años, pero necesita seguir diversificándose y buscando nuevas oportunidades para reducir su dependencia del cobre, aseveró Wolff.

Estados Unidos, mercado de destino para más de 2.000 productos chilenos, puede desempeñar un papel importante en este sentido. Entre las áreas de cooperación bilateral que podrían incrementar las oportunidades de inversión y comercio figuran un acuerdo para evitar la doble tributación, el que ahora debe ser ratificado por Chile.

Asimismo, Estados Unidos se encuentra en negociaciones para expandir el Acuerdo Estratégico de Asociación Económica TransPacífico (TPP, por su sigla en inglés), del que Chile es miembro fundador, para incluir a 11 países de América del Norte, Latinoamérica y el Asia-Pacífico. La esperanza apunta a que se podría suscribir un nuevo acuerdo en la reunión de la APEC en octubre del 2013, dijo Wolff.

“Ser parte de este pequeño grupo de países que establecerán las nuevas reglas para el área del Asia-Pacífico es un gran privilegio y el rol de Chile es clave”, afirmó Wolff.

En cuanto a las relaciones con América Latina, Wolff negó la afirmación de que Estados Unidos no presta suficiente atención a la región. “Los indicadores son claros: hay una mayor integración, mayor inversión, mayor intercambio comercial y más vínculos entre Estados Unidos y la región, y los datos demográficos en nuestro propio país asegurarán que esto continúe siendo así”.

Y, a medida que Estados Unidos se aproxima al precipicio fiscal, está claro que cualesquiera sean las medidas de corto plazo que se tomen para evitar la crisis, en el más largo plazo el comercio con América Latina y otros mercados emergentes será clave para la recuperación económica de Estados Unidos.

Temas impensados -como el control de armas– podrían dar forma al segundo mandato del presidente Obama, pero por el bien del continuo crecimiento y desarrollo de América Latina, es vital que la protección de la incipiente recuperación de la economía estadounidense siga siendo la principal prioridad del Gobierno.

Julian Dowling es el editor de bUSiness CHILE