Noviembre, 2011
José de Gregorio, Banco Central

Conduzca con Cuidado

Por Julian Dowling
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A medida que el 2011 se aproxima a su fin hay importantes riesgos en la economía global que Chile no se puede dar el lujo de ignorar. Estos están concentrados en Europa, pero las consecuencias de la crisis de deuda en ese continente podrían tener importantes repercusiones para las economías emergentes el próximo año y en adelante.

“El mundo ha cambiado significativamente durante el 2011”, dijo José de Gregorio, presidente del Banco Central de Chile, en un desayuno de AmCham celebrado el 29 de septiembre.

La actual situación económica global era virtualmente impensable hace seis meses. En ese entonces, los principales riesgos para la economía de Chile eran un sobrecalentamiento y una mayor inflación debido a los crecientes precios de los bienes básicos. Las economías desarrolladas se estaban recuperando más lentamente, pero las economías emergentes -incluida la de Chile- estaban surgiendo.

“Lo que hay que hacer en esa situación en términos de política monetaria es subir las tasas en línea con la inflación”, dijo De Gregorio.

Pero para fines de agosto, ese escenario había cambiado drásticamente. Standard & Poor’s había rebajado la calificación de deuda de Estados Unidos y al mismo tiempo la crisis de deuda de la Unión Europea, que hasta entonces había estado circunscrita a Portugal, Grecia e Irlanda, comenzaba a propagarse a Italia, España y otros países.

El resultado en Chile y el mundo ha sido un crecimiento económico más lento, precios de los bienes básicos más bajos y menor inflación. No obstante, el banco central ha mantenido la tasa referencial estable en un 5,25% desde junio. Y planea mantener la tasa sin cambios al menos hasta fines de este año, según el último Informe de Política Monetaria (IPOM) del banco.

“Una cosa es la política monetaria y otra cosa es lo que de verdad ocurre con la economía real”, señaló de Gregorio, quien añadió que se espera que la economía chilena crezca en torno al 6% en el 2011. Sin embargo, el Banco Central de Chile redujo su proyección de crecimiento económico para el 2012 a entre un 4,5% y un 5%.

Esto refleja el riesgo de contagio de la crisis del euro. Mientras Grecia e Italia enfrentan primas de riesgo hasta 10 veces más altas que Alemania, el financiamiento de deuda de estos países se vuelve cada vez más costoso. “Hay una tremenda crisis de confianza en Europa lo que está contaminando el sistema bancario”, afirmó De Gregorio.

Sin embargo, a diferencia del dramático colapso de Lehman Brothers en el 2008, la crisis europea ha evolucionado “en cámara lenta” con días de optimismo y otros de pesimismo, indicó De Gregorio, quien encabeza a la autoridad monetaria desde el 2007.

El caso de “Lehman fue como un auto que va a 100 kilómetros en la lluvia cuando repentinamente atraviesa la barrera y choca”, sostuvo. “Lo de hoy en día, es como el mismo auto entrando a un túnel sin sus luces prendidas y donde ninguno de los demás autos tienen sus luces encendidas y no se puede ver el final [del túnel]”.

Por supuesto, en esta situación los conductores avanzan lentamente y algunas economías europeas se han estancado. “No podemos descartar que la situación vaya a empeorar el próximo año”, resaltó De Gregorio.

La Unión Europea aprobó un significativo paquete de rescate para Grecia, pero ahora parece que Italia también podría necesitar una mano. “Los líderes europeos no pueden encontrar una salida de esta crisis”, admite De Gregorio.

Parte del problema es que no existen las instituciones que puedan resolver la crisis. Pero el mundo está mejor preparado hoy en día que lo que estaba en el 2008. Esta vez los Gobiernos y los bancos centrales han tenido mucho tiempo para prepararse e implementar las salvaguardas necesarias.

“Hay muchos más mecanismos para mitigar una potencial recesión o una prolongada desaceleración”, manifestó el titular del instituto emisor.

No obstante, es posible que se produzca un mayor debilitamiento de la economía de Estados Unidos. La confianza empresarial en Estados Unidos, que fue remecida por el terremoto de Japón en marzo, continúa cayendo. El desempleo está subiendo y la deuda local ha alcanzado niveles exorbitantes. Mientras tanto, la tasa de interés referencial de la Reserva Federal de Estados Unidos sigue cerca del 0%, lo que deja poco espacio para una política monetaria expansiva.

Aún así, los mercados bursátiles de Estados Unidos no han caído tanto como los mercados latinoamericanos, destacó De Gregorio. La razón es que en tiempos de incertidumbre los inversionistas buscan refugio en las notas del Tesoro de Estados Unidos y en el dólar. Esto ha tenido un importante efecto en la tasa de cambio: el dólar se ha apreciado de 460 pesos a comienzos de agosto a más de 500 pesos en noviembre.

Aun más preocupante para Chile que la depreciación del peso, ha sido la sorpresiva caída de los precios de los bienes básicos incluido el cobre, el que ha retrocedido de un máximo récord de US$4,60 la libra en febrero a menos de US$3,50 la libras.

El panorama económico para el 2012 es incierto, y la recesión es una fuerte posibilidad, dijo De Gregorio. En este escenario, Chile debe conducir con cautela, pero siempre y cuando se mantenga atento a otros conductores y frene cuando sea necesario, debería poder salir del otro lado del túnel.

“Hemos demostrado nuestra capacidad para ajustar la política monetaria cuando ha sido necesario”, manifestó De Gregorio, quien agregó que, gracias a su baja prima de riesgo –menor que la de dos tercios de los países europeos–, Chile tiene todas las opciones de financiamiento abiertas. “Continuaremos haciendo un seguimiento a la situación externa, pero Chile sigue en una muy sólida posición económica”, concluyó.

Julian Dowling es Editor of bUSiness CHILE