El Discurso del Presidente
Por Julian DowlingCuando el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, visitó Chile en marzo como parte de su primera visita oficial de Estado a América Latina, elogió el progreso económico de Chile y la redemocratización al tiempo que instó a un renovado espíritu de cooperación en la región.
El presidente Barack Obama y su esposa, la primera dama Michelle Obama, pasaron menos de 24 horas en Chile entre sus visitas a Brasil y El Salvador en marzo, pero Chile -en palabras del propio presidente Obama un país “al final del mundo”- no fue sólo una parada en su primera visita oficial a América Latina.
La cercana relación entre Estados Unidos y Chile se basa en los principios que comparten de democracia, libertad y emprendimiento así como también en el Tratado de Libre Comercio, que entró en vigencia en el 2004 y que ha visto como el comercio bilateral se ha duplicado con creces en este tiempo.
Para el gobierno de Obama, Chile representa una nación latinoamericana ideal: una democracia sólida con un clima amigable para los negocios que está relativamente libre de corrupción y del crimen organizado.
Por supuesto, América Latina está compuesta de un grupo diverso de países con diferentes estilos de gobierno, liderazgo, niveles de desarrollo económico y temas bilaterales con Estados Unidos.
México y América Central son el centro de atención de los actuales esfuerzos del gobierno de Estados Unidos para combatir el tráfico tanto de drogas como de personas. Brasil, por su parte, es un enorme mercado con grandes reservas costa afuera de petróleo y gas que podrían ayudar a satisfacer las necesidades de energía de Estados Unidos en el futuro.
Chile, en comparación, es un mercado pequeño, pero ha abrazado la globalización y el comercio al tiempo que comparte con Estados Unidos su visión de que el fomento de la innovación es clave para capturar las oportunidades de la economía del siglo XXI.
De modo que no fue ninguna coincidencia que el presidente Obama escogiera a Chile como el lugar para entregar un discurso clave sobre el progreso de América Latina y su visión para “una nueva era de alianza” con Estados Unidos.
Hablando en un fuertemente custodiado Centro Cultural La Moneda ante la prensa mundial y la elite política de Chile -incluidos su actual Presidente, Sebastián Piñera, y tres ex presidentes: Aylwin, Frei y Lagos-, el presidente Obama elogió la pacífica transición del país “de la dictadura a la democracia”.
El mandatario además alabó su avance económico: “Pese a las barreras de distancia y geografía, ustedes han integrado a Chile a la economía global, negociando con países de todo el mundo”, sostuvo.
Estados Unidos es el segundo mayor socio de comercio de bienes de Chile y en el 2011 planean expandir su TLC mediante la eliminación de los aranceles aplicados a 134 productos.
Sin embargo, el presidente Obama destacó que se puede hacer más para incrementar el intercambio comercial de ambas naciones y acordó con el Presidente Piñera “implementar plenamente” el TLC para incluir la protección de la propiedad intelectual “de manera que nuestras empresas puedan innovar y mantenerse competitivas”.
Asimismo, Obama destacó que Estados Unidos está trabajando para unirse al Acuerdo Estratégico de Asociación Económica Trans Pacífico (TPP), del que Chile es miembro, para fines del 2011 con el fin de impulsar el comercio con la región del Asia-Pacífico, en especial para las pequeñas y medianas empresas.
Además del comercio, Obama identificó áreas prioritarias que incluyen seguridad, emprendimiento, educación, energía y democracia, donde los países latinoamericanos podrían verse beneficiados por trabajar estrechamente con Estados Unidos.
En términos de seguridad, Obama elogió el respaldo de Chile a las iniciativas internacionales de no proliferación nuclear y su decisión el año pasado de enviar su último uranio altamente enriquecido a Estados Unidos para su disposición final. Chile además comparte su experiencia técnica con países centroamericanos para combatir el tráfico de drogas y el crimen organizado, señaló.
La energía es otra área clave de cooperación. Pocos días antes de la llegada de Obama a Chile, y de manera controversial en medio de la crisis nuclear de Japón, Estados Unidos y Chile suscribieron un acuerdo de cooperación nuclear. Si bien no hay ningún plan (aún) para construir una central nuclear en Chile, el acuerdo debería allanar el camino para tener lazos más estrechos en materia de energía.
Asimismo el presidente Obama enfatizó la cooperación en energías limpias y cambio climático. Anunció la creación de un nuevo Consejo Empresarial Chileno-Estadounidense sobre Energía, concentrado en eficiencia energética y energías renovables, y Chile acordó ser sede de un nuevo centro regional para estudiar el derretimiento de glaciares en Los Andes.
La educación es otra área en la que las universidades e institutos de investigación de Estados Unidos pueden apoyar el desarrollo de la región. Obama anunció dos iniciativas: un plan para usar medios sociales con el fin de ayudar a estudiantes, académicos y emprendedores a colaborar; y una iniciativa para aumentar la cantidad de alumnos estadounidenses que estudian en América Latina a 100.000 y recibir la misma cantidad de estudiantes latinoamericanos en Estados Unidos.
Finalmente, Obama instó a Chile y otros países a “volver a comprometerse” para defender los valores de la democracia y los derechos humanos a lo largo de la región, incluida Cuba.
La Alianza para el Progreso del presidente Kennedy, anunciada hace 50 años, para entregar ayuda a América Latina fue bien intencionada, dijo Obama, pero “las realidades de nuestro tiempo -y las nuevas capacidades y confianza de América Latina- exigen algo diferente”.
Eso significa más participación por parte de los países latinoamericanos en la formación de su propio destino: “Creo que hoy en día en América, no hay socios de primer y segundo nivel, sólo hay socios igualitarios”, afirmó Obama.
Chile claramente no es el igual de Estados Unidos en muchos aspectos, pero está bien considerado por su sólida gestión económica y unidad nacional de cara a los recientes desastres.
En sus palabras de cierre, Obama se refirió al drama de los 33 mineros en octubre pasado cuando Chile, observado por el mundo, lideró una exitosa iniciativa de rescate que incluyó a equipos de perforación de Estados Unidos y Canadá.
“Cuando un país como Chile se decide, no hay nada que no pueda hacer”, indicó Obama.
Tras asistir esa noche a una cena brindada en su honor por el Presidente Piñera y su esposa, Cecilia Morel, el presidente Obama y su familia dejaron el país a primera hora del día siguiente con rumbo a El Salvador, pero el brillo de su visita perdurará por los meses y años que están por venir.
Los desafíos de América Latina siguen siendo enormes, incluidos los altos niveles de pobreza e inequidad en muchos países incluido Chile, y el rol de Estados Unidos en la región es tan importante como siempre. No obstante, Chile puede estar orgulloso de que, al menos en las elocuentes palabras del presidente Obama, es un socio igualitario con mucho que ofrecer a la región y al mundo.
Julian Dowling es editor de bUSiness CHILE