Oportunidades de Abastecimiento en la Industria de Cruceros
Por Julian DowlingLa industria de cruceros de Florida representa un enorme mercado potencial para los exportadores chilenos de productos gourmet y alimentos saludables, pero su desafío es cómo llegar a estar a bordo de un mercado que exige de manera constante alta calidad, grandes volúmenes y sofisticados embalajes.
Florida es la capital mundial de los cruceros. Cerca de 16 millones de personas al año abordan cruceros en uno de los cuatro puertos del estado: Miami-Dade, Everglades, Cañaveral y Tampa Port Authority. Las líneas de cruceros más grandes del mundo incluidas Carnival, Royal Caribbean, Holland America y Celebrity Cruises zarpan desde Florida hacia el Caribe y otros destinos, con lo que genera US$6.000 millones en ingresos para los proveedores y dan empleo a más de 125.000 personas en el estado.
Las mayores embarcaciones de cruceros, tales como los barcos hermanos Oasis y Allure of the Seas de Royal Caribbean, son ciudades flotantes que transportan cada uno hasta 6.400 pasajeros y una tripulación de alrededor de 2.000.
Cada semana uno solo de estos barcos necesita cerca de 35.000 huevos, 22.000 trozos de pizza, 6.800 kg de pollo, 17.000 kg de verduras frescas y 4.000 botellas de vino, solamente por nombrar algunos ítems. Y la lista no se limita a alimentos: los pasajeros ocupan 18.000 rollos de papel higiénico, 59.000 perchas, 13.000 toallas de playa y 96.400 piezas de cristalería, entre otros productos.
Esto representa una enorme oportunidad para que los exportadores chilenos aprovechen el Tratado de Libre Comercio de Chile con Estados Unidos, pero primero necesitan más información sobre la industria de cruceros. Para abordar este problema, AmCham -en alianza con la Sociedad de Fomento Fabril (SOFOFA) de Chile y la agencia gubernamental de promoción de las exportaciones ProChile- organizó un seminario el 24 de agosto titulado “Oportunidades de Negocios en el Abastecimiento de Cruceros”.
Entre los oradores del seminario estuvieron Carlos Buqueras, director de desarrollo de negocios del puerto de Everglades, y Juan Kuryla, subdirector portuario del puerto de Miami, quienes entregaron una visión general de la industria de cruceros, las características de sus respectivos puertos que son los dos más grandes de Florida y los productos que se consumen en los cruceros.
“No hay ninguna compañía chilena que no produzca algún producto que se consuma en estos barcos”, sostuvo Buqueras. Sin embargo, las líneas de cruceros necesitan mantener bajos los costos para atraer más pasajeros en un negocio fieramente competitivo, lo que significa que tienden a comprar grandes volúmenes a bajos márgenes.
Si bien los exportadores de vino y salmón de Chile han podido abastecer a las líneas de cruceros ofreciéndoles precios competitivos, las compañías chilenas que no forman parte de estas industrias hasta ahora no habían tenido el mismo éxito dado los volúmenes y costos de logística.
Pero hay oportunidades para los exportadores chilenos, en particular en áreas nicho tales como los productos gourmet, bocadillos saludables y alimentos semipreparados, indicó Christopher Hlubb, director of ventas corporativas y operaciones de Marky’s, firma distribuidora de alimentos gourmet con sede en Florida.
Marky’s, que abastece a líneas de cruceros con productos como aperitivos, aceites, quesos y chocolates, aspira a ofrecer más productos gourmet desde América Latina, señaló Hlubb, quien se reunió con emprendedores chilenos interesados en suministrar sus productos a los cruceros.
“Chile está lleno de emprendedores con mucho potencial y productos de alta calidad”, afirmó. No obstante, carecen de información sobre la industria de cruceros y, de manera independiente, se encuentran en una débil posición de negociación, que es donde Marky’s puede ayudar, afirmó.
“La ventaja para las empresas chilenas de asociarse como un distribuidor como nosotros es que podemos negociar mejores precios”, explicó.
Sin embargo, primero necesitan ofrecer productos que las líneas de cruceros quieran. Un problema para los proveedores chilenos es el embalaje. Las líneas de cruceros deben pagar un impuesto por la basura producida a bordo de modo que los productos que vienen en envases reciclables, por ejemplo botellas de vidrio, son preferibles al plástico.
Además, las líneas de cruceros enfrentadas a crecientes costos laborales, principalmente porque ya no pueden contratar a trabajadores indocumentados, quieren que los alimentos se envasen de una manera que facilite la preparación y el servicio.
“Quieren proveedores que tengan la flexibilidad de cambiar el embalaje para adaptarse a sus requerimientos”, señaló Hlubb. El control de las porciones es particularmente importante, dado que el 75% de los alimentos servidos en Royal Caribbean, por ejemplo, es “sous-vide”, los que vienen en bolsas al vacío que solo necesitan ser recalentados en agua.
En dos años, todas las líneas de cruceros estarán usando este método de preparación de alimentos, dijo Hlubb.
Pero no se trata solo de envasar los productos de manera atractiva. Los pasajeros estadounidenses de líneas de cruceros tienen, en promedio, cerca de 48 años de edad, estudios universitarios e ingresos anuales de más de US$97.000. Esto significa que si las empresas chilenas pueden promover sus productos a bordo, por ejemplo en el canal de televisión del barco, podrían dejar una huella en los consumidores que comprarán sus productos en los años venideros, aseveró Hlubb.
Hoy en día, los pasajeros tienen acceso a una variedad de productos alimenticios en las tiendas, restaurantes y los mini-bar, que podrían ser aprovisionados con exquisiteces chilenas. Por ejemplo, los productos alimenticios saludables se están volviendo cada vez más populares, destacó.
“Necesitamos enseñar a los pasajeros que Chile ofrece mucho más que solo vino”, señaló Hlubb. Productos chilenos como miel, merkén y aceite de oliva podrían venderse a bordo. Pero los proveedores deben ser capaces de ofrecer garantías de calidad, volumen y precio, lo que no es fácil para las pequeñas empresas emergentes.
Transportar productos alimenticios perecibles a Florida también puede ser un desafío logístico, pero no uno irremontable especialmente si están envasados de manera apropiada, sostuvo Hlubb. Las pequeñas empresas chilenas también pueden ganar presencia en la industria mediante la venta de productos a líneas de cruceros en Chile.
La industria de cruceros de Chile está creciendo año a año con barcos que durante los meses de verano zarpan de manera regular desde el puerto de Valparaíso en su trayecto al extremo sur de Sudamérica, a veces a vía la Antártica, antes de dirigirse al norte hacia Buenos Aires o Río de Janeiro.
Las líneas de cruceros solían traer alimentos desde Europa hasta Chile para abastecer a sus barcos, pero esto está cambiando a medida que detectan proveedores locales y aprenden a preparar platos chilenos, sostuvo Hlubb. De todos modos, hay espacio para mejorar: “Las líneas de cruceros aún no entienden cómo ofrecer una buena selección de productos en Chile”, añadió.
La industria de cruceros de Florida es un mercado importante y ampliamente inexplotado para los proveedores chilenos, pero como otros mercados en Estados Unidos es altamente competitivo. Para tener éxito a bordo en esta creciente industria, las compañías chilenas necesitan informarse mejor y volverse más flexibles para adaptarse a las necesidades de los pasajeros y las líneas de cruceros cada vez más conscientes de los costos.
Como sostuvo el presidente de AmCham, Javier Irarrázaval, durante el seminario “las compañías chilenas tienen que aprender no solamente a actuar según las reglas, sino que también a ser más competitivas”.
Julian Dowling es editor de bUSiness CHILE