Abril, 2008

Inventor Chileno, Patente Estadounidense

Por Gideon Long
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Una tecnología inventada en Chile atrajo el interés del gigante industrial estadounidense Ingersoll Rand y se está desplegando en camiones de refrigeración y cámaras de frío alrededor del mundo.

El empresario chileno Carlos Lima es un clásico ejemplo de un emprendedor que da con una buena idea, gasta años desarrollándola y luego la hace crecer hasta convertirla en un producto altamente exitoso a nivel mundial.

En la década de los noventa, mientras Lima trabajaba en Inter Ozone -empresa de tratamiento de aire, aguas y aguas servidas- comenzó a investigar métodos para prolongar la vida útil de la fruta y las verduras. Había visto cuán rápido se descomponía la fruta en los packings después de la cosecha y sabía que cualquier solución a este problema sería un enorme beneficio para la poderosa industria exportadora de frutas de Chile.

Decidió que la respuesta era mejorar la calidad del aire donde se almacenaba la fruta. El resultado fue un nuevo tipo de purificador de aire, que puede instalarse fácilmente en los packings, cámaras de frío, supermercados y contenedores de carga.

El purificador funciona rompiendo las moléculas de oxígeno en el aire para producir lo que se conoce como especies reactivas de oxígeno (Reactive Oxygen Species, ROS). Estos agentes oxidizados destruyen hongos, bacterias y virus además de reducir drásticamente la deshidratación al sellar de manera efectiva las cáscaras de las verduras y frutas.

Y tienen otra ventaja además. Al reducir los niveles de etileno, hormona involucrada en el proceso de maduración, permiten a los exportadores almacenar fruta por más tiempo y que sus embarques hagan escala por un período más largo de tiempo.

La ventaja que tiene la tecnología de Lima sobre los purificadores tradicionales de aire es que opera completamente con aire y que no depende de químicos que a veces dañan los mismos productos que están diseñados para proteger. Al operar con aire, la tecnología no deja residuos ambientales, es relativamente barata y eficiente desde el punto de vista energético.

El primer gran hito de Lima ocurrió en 1999, cuando ganó financiamiento de la Universidad de California en Los Angeles (UCLA) para desarrollar la tecnología. Eso condujo a la importantísima obtención de una patente en Estados Unidos en el 2003.

Lima empezó un negocio con una serie de colegas estadounidenses para fundar AirOcare Inc., la empresa con sede en Rockville, Maryland, que usó la patente para promover la tecnología en Estados Unidos, donde superó severas pruebas para recibir la aprobación de la Administración de Salud y Seguridad Ocupacional (OSHA, por su sigla en inglés) y la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA).

Eso llevó a otro importante hito en la fortuna de Lima: en septiembre del año pasado, el gigante industrial estadounidense Ingersoll Rand suscribió un acuerdo exclusivo de licencias con AirOcare Inc.

Ingersoll Rand pretende instalar equipamiento de AirOcare a lo largo de su cadena de bienes perecibles. La empresa es dueña de Hussmann y Thermo King, dos importantes empresas estadounidenses de refrigeración comercial.

“El hecho de que Ingersoll Rand haya comprado la licencia es un reconocimiento de cuán beneficiosa es nuestra tecnología”, sostiene Lima, quien es presidente ejecutivo de AirOcare Chile además de un importante accionista de AirOcare Inc. “Ésta es nuestra oportunidad de desarrollar la tecnología a nivel mundial”.

AirOcare, que tiene oficinas comerciales en California, Carolina del Norte y Washington así como también en Rockville y Santiago, ya tiene presencia en la mayoría de los países latinoamericanos y ha hecho incursiones tentativas en Europa, vendiendo purificadores de aire en Francia, Italia y España. En total, ha instalado cerca de 7.000 purificadores en supermercados, cámaras de frío y restaurantes alrededor del mundo.

Gracias en parte a la patente estadounidense, que es reconocida en la mayor parte del mundo, AirOcare tiene prácticamente un monopolio en muchos de los mercados en que opera. En Chile, es el único proveedor de tecnología de purificación de aire de Jumbo, Tottus, Líder y Santa Isabel, las principales cadenas de supermercados del país.

AirOcare tiene alrededor de 2.500 purificadores de aire instalados en Chile, donde registra ventas anuales por entre US$4 y US$5 millones y una tasa de crecimiento de las ventas en torno al 20% anual.

“Si Chile vende toda la fruta que produce en la cosecha, el suministro sería enorme y como resultado los precios serían muy bajos”, afirma Lima. “Una vez que nuestros equipos están instalados se puede guardar la fruta y ampliar la temporada”.

Y, añade, una firma frutícola recupera muy rápidamente el gasto que hizo en el equipo. “Una vez que han instalado el purificador pueden recuperar su inversión en el primer año”, estima Lima.

Recientemente AirOcare se aventuró también en el mercado de flores de Colombia y Ecuador. El principio es el mismo que en el caso de la fruta. Si se instala un purificador en el lugar donde se almacenan las flores, se desacelera el proceso de descomposición y se mantiene el buen aspecto de las flores por más tiempo.

Esto es particularmente importante en un mercado donde la demanda fluctúa ampliamente a lo largo del año calendario. Permite a los productores de flores guardar parte de sus productos y luego inundar el mercado antes de fechas clave como el Día de los Enamorados y el Día de la Madre.

“Puede triplicar la vida útil de una flor”, comenta David Almazán, gerente de operaciones sudamericanas de AirOcare Chile. “Hemos visto rosas que normalmente durarían alrededor de 5 días durar 11 o 12 si se mantienen en un ambiente purificado. Cambia las cifras de la empresa de manera radical”.

En supermercados, los purificadores de AirOcare también pueden ayudar con los olores. Después de todo, nadie quiere oler el pescado fresco del mesón, mientras se busca shampoo o pasta de dientes en el pasillo de los cosméticos. Y en restaurantes, los purificadores pueden utilizarse para garantizar que los olores de la cocina no lleguen a los salones.

La tecnología de Lima también tiene posibles beneficios para la salud. Tras un importante brote de la bacteria escherichia coli en California durante el 2005, se realizó un estudio para ver cuán efectiva era la tecnología de AirOcare en la eliminación de patógenos como la escherichia coli, la salmonella y la listeria.

Los resultados de las pruebas, realizadas en muestras de espinaca y lechuga, fueron impresionantes y -según Lima- fueron parte de la razón por la que Ingersoll Rand decidió invertir en la tecnología.

La idea original de Lima ha recorrido un largo camino desde su concepción en los noventa, pero -pese a su exitosa aplicación en Estados Unidos y alrededor del mundo- sigue siendo un invento chileno. “Estamos tratando de usar a Chile como un trampolín para llegar a todo el mundo”, destaca Lima.