Diciembre, 2008

Poniéndose Realistas

Por Axel Christensen
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Adicionalmente en Editorial: 
Panorama Económico

Axel Christensen comenta acerca del panorama finaciero actual y de la que ha sido catalogada como la crisis financiera más grave después de la Segunda Guerra Mundial, la cual está dando paso a una importante recesión mundial, dispersándose desde Wall Street a las calles de todo el mundo.

Recientemente, un ejecutivo de muy alto nivel de una institución financiera mundial declaró que la “crisis global de liquidez terminó” y que el próximo paso será “reconstruir la economía real”. De hecho, parece que la que ha sido catalogada como la crisis financiera más grave después de la Segunda Guerra Mundial está dando paso a una importante recesión mundial, dispersándose desde Wall Street a las calles de todo el mundo.

La crisis financiera está teniendo efectos sobre la economía real, tal como ya lo están sintiendo consumidores y empresas. La gravedad ha sido tal que, a comienzos de noviembre, el Fondo Monetario Internacional (FMI) tuvo que modificar las proyecciones que había hecho apenas un mes antes. Su proyección para el crecimiento económico mundial este año se ajustó sólo marginalmente de un 3,9% a un 3,7%, pero su estimación para el 2009 registró una importante reducción del 3,0% previo a un 2,2%. La mayor parte de esta reducción surge de los países desarrollados que, según el FMI, verán contraerse sus economías el próximo año: Estados Unidos en un 0,7%, la zona del euro en un 0,5%, Japón en un 0,2% y el Reino Unido en un considerable 1,3%.

En Estados Unidos, el cambio al lado real se está observando en un aumento de las iniciativas para extender la ayuda financiera aprobada por el Congreso para los bancos a instituciones financieras no bancarias (como emisores de tarjetas de crédito y entidades de financiamiento automotor) e incluso a firmas de los sectores no financieros. Esto abrió un acalorado debate en lo que respecta a permitir que el Gobierno rescate a las tres mayores fabricantes de automóviles de Estados Unidos o dejar que se acogieran a la Ley de Quiebras para permitir una reestructuración crediticia y el restablecimiento de los salarios y beneficios de salud para los trabajadores. El mercado bursátil ha reflejado las sombrías perspectivas para la economía de Estados Unidos y hay bastantes probabilidades de que el 2008 sea el peor año desde 1931, cuando registró una caída del 45%.

A las economías de países emergentes les irá mejor en el 2009, según el FMI, aunque también redujo su estimación de octubre para su crecimiento en un punto porcentual completo. Sin embargo, a medida que la economía real toma gradualmente el primer plano, los mercados están cada vez más preocupados sobre la magnitud de una probable desaceleración económica en China. Esta ha llevado a una importante caída en los precios de los bienes básicos, lo que ha afectado a las economías que dependen fuertemente de estos tipos de exportaciones como Rusia o Brasil. Para empeorar aún más las cosas, estos países también están experimentando condiciones crediticias más ajustadas y muchos proyectos de inversión se han puesto en pausa, lo que ha afectado negativamente el panorama para el empleo.

El cambio desde el mundo financiero al mundo real también ha afectado directamente a Chile. En noviembre, en una decisión sin precedentes, el Banco Central de Chile (BCCh) ajustó el informe de política monetaria (usualmente lo actualiza cada cuatro meses: en enero, abril y septiembre). De manera acorde con el FMI, revisó a la baja sus estimaciones para el crecimiento de este año de un rango de 4,5-5,0% a uno de 4,0-4,5% y, para el 2009, de su estimación previa de una expansión entre un 3,5% y un 4,5% a una de un 2,0% a un 3,0%.

El principal impacto está en la demanda interna que, tras expandirse en cerca de un 9% en el 2008, pasará a una detención casi completa a un 0,6% el 2009. El BCCh también ha rebajado sus proyecciones tanto para el precio del cobre como para el del petróleo. En el caso del cobre, que es clave para determinar los ingresos del Gobierno, estima su precio promedio en el 2009 caerá a 165 centavos la libra (frente a la estimación anterior de 310 centavos la libra). En el lado más optimista, al menos para los consumidores chilenos, también se prevé que los precios del petróleo se contraigan a un promedio de US$70 por barril (lo que se compara con la estimación anterior del BCCh de US$116). Esto, a su vez, ayudará a volver a controlar la inflación, aunque el BCCh advierte que esto se demorará un poco.

Hasta ahora, los temores de la actual crisis habían estado bastante confinados a nuestros balances de cuentas de inversión, en una especie de mundo virtual, irreal. Desafortunadamente, ahora parece que sus efectos comenzarán a volverse muy reales en el 2009.

Axel Christensen es gerente general de Cruz del Sur Inversiones, parte del área de servicios financieros de Grupo Angelini. Además preside el Consejo Consultivo del Mercado de Capitales del Ministerio de Hacienda.