La Enseñanza del Inglés en Chile: Una Asignatura Pendiente

Por Julian Dowling
PrintEnviar a un amigo Chile recibe altas calificaciones en temas tales como economía y política, pero cuando se trata del idioma inglés -una de las claves para el éxito e incluso la supervivencia en los mercados internacionales- su libreta de notas dice: “Es necesario un mayor esfuerzo”

A los turistas a menudo les sorprende la incapacidad que muestran la mayoría de los taxistas, meseros y vendedores de tiendas para hablar incluso unas pocas palabras en inglés. En efecto, para un país que se esfuerza por atraer más turistas, el hecho de que menos de un 2% de los adultos que trabajan hablen un nivel moderado de inglés es preocupante. Y esto también está amenazando la capacidad del país para atraer más inversiones. Empresas extranjeras atraídas por la estabilidad política y económica de Chile se encuentran con que tienen que enseñar inglés a sus empleados o buscar en otra parte. “Estamos perdiendo oportunidades… hay empresas extranjeras que vienen acá en busca de profesionales, pero que tienen que irse, porque no logran encontrar empleados que puedan hablar inglés”, señala Michael Grasty, presidente del Comité de Educación de la AmCham. Como presidente de la operación chilena de la firma estadounidense de software Oracle, Grasty se ha enfrentado de cerca de este problema. Oracle, que está formando un centro de ventas para proveer asistencia técnica a clientes en Estados Unidos, necesita 400 ingenieros que hablen inglés, pero sólo ha encontrado 25. La falta de hablantes de inglés está perjudicando la diversificación de la economía de Chile basada en recursos naturales, afirma Grasty. “Necesitamos reinventarnos para ser competitivos en la industria de servicios, pero una de nuestras mayores desventajas es que no hablamos inglés”. El problema parte en los colegios. En el 2004, una prueba diagnóstico realizada por el Ministerio de Educación, en conjunto con la Universidad de Cambridge de Reino Unido, concluyó que sólo una pequeña fracción de quienes salían de los colegios chilenos tenían más que un dominio básico del inglés. Pero, ¿por qué tan poca gente habla inglés en un país que ostenta una amplia red de tratados de libre comercio y que tiene estrechos lazos económicos y políticos con países como Estados Unidos, Canadá y Gran Bretaña? La respuesta es una falta de interés, una escasez de profesores calificados y muy pocas oportunidades para que los estudiantes practiquen inglés, sugiere Sergio Bitar, quien -como ministro de Educación de Chile entre los años 2003 y 2005- encabezó las iniciativas para promover la enseñanza del inglés en todos los niveles de la educación. “La gente no ve el inglés como algo que es necesario en sus propias vidas... tenemos que hacer más que un esfuerzo para generar la convicción de que aprender inglés los llevará a una mejor vida”, sostiene. En la Embajada de Estados Unidos en Santiago, la encargada regional de programas de enseñanza del inglés -Joëlle Uzarski, quien es además la encargada para Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay- comparte esta visión. “No veo a los padres y empleadores exigiendo (el dominio del) inglés como lo hacen en Uruguay o en Brasil”, sostiene. Esto es particularmente difícil de explicar, añade, dado que “el dominio del inglés en Chile es por mucho el más bajo de los países donde trabajo”.

Abriendo Puertas

Pero, partiendo en los colegios, se están haciendo los esfuerzos por mejorar la situación. En el 2004, el Ministerio de Educación lanzó el programa Inglés Abre Puertas, programa que entrega pruebas diagnóstico, desarrollo profesional para profesores de inglés y respaldo en terreno para los colegios. El presupuesto anual del programa se quintuplicó de US$1 millón en el 2004 a US$5 millones en la actualidad, monto que se duplica con contribuciones del Fondo de Innovación para la Competitividad del gobierno (US$3 millones) y US$2 millones de subsidios y donaciones, señala Rodrigo Fábrega, el director del programa. El programa enfatiza el uso de tecnología moderna incluyendo cursos por Internet y software interactivos, lo que es motivante para los alumnos, comenta Tony Adams, director de relaciones internacionales de la Universidad Chileno-Británica de Cultura. Pero “aún se tiende a considerar el inglés como una materia escolar en lugar de como un idioma vivo para fines comunicativos”, añade. De hecho, el programa se concentra en la sala de clases como el método más costo eficiente de enseñar inglés, pero está evolucionando. En el 2008, se expandirá a nivel municipal, ofreciendo un curso de planificación para que 60 jefes de educación de distintos municipios viajen a Finlandia, Noruega, Polonia y Austria, donde la enseñanza del inglés se ha implementado con éxito. Sin embargo, aún es muy pronto para evaluar los resultados del programa. Los estudiantes que participaron en la prueba del 2004 de la Universidad de Cambridge, por ejemplo, no saldrán del colegio hasta el próximo año, cuando probablemente se les someta de nuevo al examen. No obstante, medido en términos del porcentaje de chilenos que están interesados en aprender inglés y la cantidad de alumnos universitarios que estudian para convertirse en profesores de inglés, el programa ha sido exitoso, señala Fábrega. Los chilenos se están dando cada vez más cuenta que, sin el inglés, sus oportunidades son limitadas, explica. Como muestra del creciente interés, Fábrega menciona el aumento de la popularidad de un concurso de debate en inglés para enseñanza media. “El año pasado, participaron 600 estudiantes y, este año, tenemos hasta 2000”, comenta. Y el Ministerio de Educación está preparado para ayudar a quienes quieren aprender. Los estudiantes que muestren el mayor potencial serán invitados a asistir a cursos de verano realizados en conjunto con la Pontificia Universidad Católica. “Gracias a este modelo, podremos triplicar la cantidad de horas de clase que normalmente tiene un estudiante secundario”, indica Fábrega.

Enseñando a los Profesores

Pero no son sólo los estudiantes quienes necesitan mejorar. La enseñanza del inglés en los colegios fiscales tiende a ser “muy mala, con salas de clase repletas y profesores que no están calificados para enseñar inglés”, sostiene Gordon Cronister, administrador de exámenes del Instituto Chileno Norteamericano de Cultura, organización sin fines de lucro. En el 2005, el instituto aplicó una prueba a 50 profesores de escuelas estatales de Santiago y tuvieron una calificación promedio de un 30% a un 40%. “Su nivel era muy deficiente, lo que es un indicativo de cómo está el país en general”, manifiesta Cronister. Parte de la razón es que, en el pasado, se consideraba aceptable que los profesores enseñaran inglés en castellano. “Pero ahora les hemos mostrado que este escenario cambió y que deben enseñar inglés en inglés”, afirma Fábrega. Para ayudar a los profesores a mejorar su inglés, el ministerio ofrece una serie de programas tales como ‘English Summer Town’, un programa de inmersión de una semana destinado a profesores, que se realiza en enero en conjunto con la Embajada de Estados Unidos. Los chilenos que están estudiando para convertirse en profesores de inglés pueden además postular a becas para pasar un semestre académico estudiando inglés en el extranjero y, en virtud de un nuevo acuerdo entre los Gobiernos de Chile y Estados Unidos, podrán pasar parte de su penúltimo año adquiriendo experiencia práctica en Estados Unidos. Además, la Comisión Fulbright trae asistentes educativos estadounidenses a universidades chilenas. Los profesores cuentan además con el respaldo en terreno de voluntarios de habla inglesa de modo que puedan practicar su inglés y pueden aprender de sus pares a través de talleres y redes de profesores locales. Sin embargo, con una sobrecarga laboral y mala remuneración, los profesores se han mostrado renuentes a los programas de capacitación, porque requieren tiempo y, en muchos casos, porque exponen su falta de inglés, afirma Cronister. Parte de la solución sería aumentar los sueldos de los profesores calificados y ofrecerles incentivos para mejorar su inglés, sugiere. “Si los profesores de inglés calificados son escasos, debieran ser mejor remunerados”. Por supuesto, eso costaría dinero. Qué hacer con los excedentes del royalty a la explotación del cobre en Chile ha sido un tema arduamente debatido en los últimos meses, pero parte del dinero debiera usarse para programas de enseñanza del idioma inglés, sostiene Bitar. “No hay un problema de dinero, lo que hay es una falta de ideas y de imaginación… el mejor uso del royalty a la minería es en educación y capacitación”, insiste. El sistema escolar público además tiene que resolver sus problemas internos, con más recursos y más capacitación para los profesores, argumenta Cronister, pero ésta es una tarea de largo plazo. Y, en el corto plazo, más y más chilenos están recurriendo a institutos privados. Inglés al Paso Según las estimaciones del gobierno, unos US$15 millones se pagan cada año en Chile por cursos de inglés, financiados ya sea por individuos, sus empleadores o a través del Servicio Nacional de Capacitación y Empleo (SENCE), que permite a las empresas deducir de impuestos parte de sus gastos en capacitación. Y, en respuesta, han surgido cientos de institutos privados de inglés de diversa calidad. Cuando los chilenos necesitan inglés para trabajar, viajar o estudiar, tienden a improvisar. “He tenido literalmente miles de solicitudes de gente que quiere clases para un viaje, un informe o una presentación que necesitan la ‘próxima semana’ o ‘para fines de mes’”, señala Adams. Y los estudiantes asumen un riesgo cuando se inscriben para las clases. Algunos institutos de dudosa reputación apenas duran unos meses, mientras que otros emplean a mochileros como profesores. Sin embargo, los institutos que ofrecen profesores calificados y clases pequeñas no tienen la capacidad para enseñar a todos los estudiantes que quieren clases, señala Cronister. Por ejemplo, los sábados las 104 salas de clase del Instituto Chileno-Norteamericano l están llenas de alumnos, más del 90% de los cuales son jóvenes enviados por sus padres, comenta. “Es un buen negocio para nosotros, pero necesitamos más salas de clases, no hay suficiente espacio”. Lo que también se necesita, según Bitar, es un sistema de acreditación para los institutos, que aseguraría un control de calidad y daría a los estudiantes más confianza al inscribirse en cursos. De todos modos, el inglés es tan importante que su enseñanza no debiera dejarse sólo en manos del sector privado, insta Bitar, quien sugiere que el Gobierno debiera crear una fundación que pague por cursos de inmersión para trabajadores de ciertos sectores como el turismo. No obstante, los estudiantes tienen que estar dispuestos a aprender en primer lugar. Y un importante desafío para los profesores es superar la naturaleza tímida de los chilenos que les dificulta aprender un nuevo idioma por temor a parecer menos ante sus colegas o amigos. “Para aprender un nuevo idioma tienes que hablar y cometer errores”, destaca Cronister. Un programa diseñado para ayudar a los chilenos a superar su miedo a hablar en público y practicar el inglés al mismo tiempo es una competencia de debate para empresas lanzada en el 2004. AmCham es uno de los organizadores de este evento, conocido como El Gran Debate Corporativo, en el cual los empleados reciben clases de inglés y luego participan en debates competitivos en contra de otras empresas. “Es muy divertido, pero los participantes también aprenden mucho… esperamos que aquéllos que hayan aprendido suficiente inglés encuentren un trabajo que les permita continuar hablándolo”, afirma Grasty. En otra apuesta por promover el uso del inglés, AmCham también actúa como coordinador nacional del torneo Philip C. Jessup International Law Moot Court Competition, un concurso de debate que se originó en la Universidad de Harvard en la década de los 60, pero que ahora atrae a competidores de todo el mundo. El año pasado, tras la ronda local de la competencia, dos estudiantes chilenos viajaron a Washington D.C. en marzo para participar en la gran final y se espera que otros asistan el próximo año.

¿De quién es el problema?

 Estados Unidos y otras naciones tienen un interés creado en que los chilenos hablen inglés. Ello no solo ayudará a que la economía de Chile se desarrolle, sino que permitirá que empresas extranjeras como Oracle puedan encontrar más empleados que hablen inglés. Ésa es una de las razones por la que Estados Unidos abrió una oficina regional para la enseñanza del inglés en Santiago, encabezada por Joëlle Uzarski. La oficina actúa en un “rol de asesor”, entregando respaldo a universidades y profesores de inglés a través del país, no sólo en la capital Santiago. Además de organizar talleres y seminarios para profesores, Uzarski ayuda a promover becas para que chilenos talentosos de fuera de Santiago estudien en Estados Unidos. No obstante, con un presupuesto anual de US$100.000 para la región de los cuales un 40% se destina a Chile, “no hay suficiente financiamiento para todos los programas e intercambios que quisiéramos hacer”, añade. Asimismo, un programa de becas -anunciado durante la reciente visita que hizo a Chile la secretaria de Educación de Estados Unidos, Margaret Spellings- permitirá que 100 chilenos candidatos a doctorados estudien en Estados Unidos sin tener necesariamente que saber inglés primero. Los ganadores recibirán hasta un año de clases inglés, ya sea en Chile o en Estados Unidos. La idea del programa es entregar una oportunidad a estudiantes brillantes que, quizás debido a su falta de conocimiento y estudios, no tuvieron la posibilidad de volverse diestros en el uso del inglés. Pero, en Chile, muchos critican el hecho de que, dado que el sistema escolar estatal aún no genera un nivel adecuado de dominio del inglés, la tarea recaiga sobre institutos privados y gobiernos extranjeros. ¿No debiera Chile gastar más en un problema que es clave para sus posibilidades a largo plazo? En un país con otros problemas sociales urgentes -un sistema de transporte público sobrecargado y altas tasas de delincuencia, por nombrar sólo dos- resulta debatible cuánto se debería gastar en la enseñanza del inglés. Pero más que mayores recursos financieros, el mayor manejo del idioma exige un fuerte compromiso por parte de profesores, alumnos, padres, universidades y empleadores. Los programas del ministerio están ayudando a mejorar la calidad del inglés que se enseña en los colegios estatales y Rodrigo Fábrega proyecta que quienes salgan del colegio, para el 2019, tendrán el nivel de fluidez conocido como “autónomo”. “No debiéramos esforzarnos luchar por conseguir nada menos”, indica. No obstante, las empresas quieren respuestas ahora. Como le dijo un líder empresarial a Fábrega, “puede que se hayan hecho cargo del futuro, pero el problema es ahora; ¿qué hacemos ahora, dado las oportunidades que estamos perdiendo y que podríamos perder?”. Ciertamente es una pregunta difícil de responder, pero es importante para que Chile siga siendo competitivo en los próximos años.

Julian Dowling trabaja como periodista freelance en Santiago.

Comentarios

Enseñanza del Inglés

 Interesante artículo, pero personalmente opino que para reforzar estatalmente la enseñanza del inglés, primero hay que reforzar la enseñanza del lenguaje, las prácticas comunicativas en este país dejan mucho que desear, no sólo hay que capacitar a los profesores de inglés, hay que capacitar a todos los profesores de distintas áreas, de esta forma el estudiante estará en condiciones óptimas para aprender un nuevo idioma, en otros paises funciona, porque allá el aprobar o reprobar una asignatura es tema, hay profesores que tienen buenas intenciones pero es el mismo sistema el que boicotea el aprendizaje, por lo mismo hay gente que sale de cuarto medio en este pais y no sabe ni lo básico en ninguna asignatura. ¿Cómo terminaron la enseñanza media entonces? ¿Cómo quieren promover el aprendizaje del inglés si existen estas fallas? 

Excelente

Hola, me pareció excelente el articulo. Me motiva a continuar estudiando pedagogia en Inglés. Estos datos refuerzan mi vocacion por la enseñanza e incentivan mis ganas por aprender. Es primera vez que visito la pagina y leo uno de sus articulos, me pareció muy interesante. Me gustaría realizar mi tesis respecto a este tema y quisiera saber tambien cuales son las becas para profesores que se mencionan.

Un cordial saludos y mis felicitaciones a quien corresponda. Gracias.

Si gustan, pueden contactarme en mi correo: javier.fbsc@gmail.com