Sector Privado y Medio Ambiente: Una Alianza Estratégica

Por Por Ruth Bradley
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El 10 de noviembre, miembros de AmCham y sus invitados se reunieron para un desayuno con el Dr. Steven Sanderson, presidente y gerente general de la Sociedad de Conservación de Vida Silvestre (en inglés Wildlife Conservation Society (WCS), organización neoyorquina a cargo de la administración de la reserva Karukinka en Tierra del Fuego.

Sólo unos días antes, Sanderson estuvo presente en Washington, cuando el banco de inversión Goldman Sachs recibió el Premio a la Excelencia Corporativa del Departamento de Estado de Estados Unidos, de manos de Condoleezza Rice, por la donación y cesión de la propiedad de 275.000 hectáreas.

Esta alianza entre Goldman Sachs y WCS -que opera en más de 50 países y que, en Chile, también está ayudando a la Corporación Nacional Forestal (CONAF) a proteger al huemul, especie en peligro de extinción- ha sido elogiada como un modelo del papel que el sector privado debiera desempeñar en la protección del medio ambiente y es un ejemplo que la WCS espera sea imitado no sólo en Chile, sino también en otros países de Sudamérica. De hecho, el respaldo del sector privado a la conservación y a la investigación científica relacionada es fundamental para el futuro del mundo, dijo Sanderson en el desayuno de AmCham.

“La idea de que la conservación y el desarrollo económicos no son compatibles es falsa”, indicó. “La sociedad civil, incluidas tanto las empresas como las ONGs y las organizaciones ciudadanas, tiene una oportunidad y una responsabilidad de ofrecer nuevas soluciones en temas ambientales”, insistió.

El sector público también tiene un importante rol que desempeñar, dijo, pero no se puede permitir que tome solo la iniciativa. Y, en su experiencia, el sistema internacional no tiene ni la capacidad ni la legitimidad para implementar políticas ambientales globales. “Eso deja un importante espacio político para nosotros en la sociedad civil”, destacó.

La relación entre las organizaciones conservacionistas y los agentes de desarrollo aún está polarizada, admitió, pero el progreso es ostensible en los proyectos privados de conservación, por ejemplo. “Y Karukinka es un buen ejemplo”, señaló. “No tuvo nada que ver con el cumplimiento de normativas ambientales, sino que es el resultado de que una empresa privada haya formado voluntariamente una alianza con una ONG y la comunidad local”.

Según señaló, también pueden encontrarse otros ejemplos en las grandes empresas como Home Depot y Wal-Mart, que están comprando y vendiendo productos con un origen sustentable certificado; en las prácticas forestales sustentables que se están implementando en Chile; y en las nuevas tecnologías en el sector energético. Sin embargo, en este último caso, Sanderson advirtió sobre los riesgos que representan los biocombustibles.

Su producción puede ser perjudicial para la tierra y la conservación, señaló añadiendo que en Estados Unidos podría ocupar el hábitat de animales como el búfalo norteamericano. “Ello podría ser una tragedia para el búfalo y la recuperación de las tierras naturales en las Altas Llanuras de Estados Unidos”, argumentó.

En lo positivo, Sanderson también destacó el posible desarrollo de un sistema voluntario para proteger sumideros de carbón, como parte de las iniciativas de protección contra el cambio climático. “Estamos analizando crear un fondo a perpetuidad para Karukinka, reconociendo su papel a nivel mundial como un sumidero de carbón”, manifestó, añadiendo que un estudio de la reserva realizado antes de la administración de WCS halló que sólo sus árboles contienen más de 14 millones de carbón orgánico.

El sector privado también puede ayudar a las entidades conservacionistas al insistir en solicitar resultados, dijo. “Ha sido un verdadero problema para el mundo de la conservación que hayamos pedido apoyo sin decir qué entregaremos a cambio”, admitió. “Necesitamos que nos presionen y establecer cuál será el resultado en términos de conservación y en el caso de Karukinka, por ejemplo, qué contribución hará éste al futuro de Chile.”

El respaldo financiero del sector privado chileno, indicó, fue importante, no necesariamente debido a su cantidad -“las donaciones no fueron grandes”-, sino debido a que éste dio a la WCS un importante punto de apoyo para recaudar financiamiento para la reserva de manos de donantes extranjeros.

Aunque la WCS espera generar cierto ingreso mediante el desarrollo de proyectos de ecoturismo en Karukinka, su prioridad inmediata es el potencial de la reserva en materia de educación e investigación científica, por ejemplo, a través de viajes a terreno de parte de los colegios. A juicio de Sanderson, la reserva proporciona una tremenda oportunidad para desarrollar la capacidad científica en Chile.

Debido a la “tiranía del trópico” que ha caracterizado a la conservación, Chile fue más bien olvidado, pero ahora tiene una oportunidad extraordinaria para tomar un rol de liderazgo en la conservación de zonas templadas, acotó, tal como ha hecho, por ejemplo, en materia de astronomía y el debate sobre los océanos. “Y la WCS quisiera ser un modesto partícipe de ello”.