Junio, 2010
Las Uvas de la Ira:

La Industria del Vino Se Recupera

Por Julian Dowling
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Las viñas de Chile ya limpiaron el vino derramado y la mayoría está nuevamente operando como de costumbre luego del terremoto, pero los productores de vino tendrán que trabajar arduamente para mantener el crecimiento de las ventas en medio de los mayores precios y el aumento de la competencia.

La furia de la Madre Naturaleza se desató sobre las viñas chilenas en la madrugada del 27 de febrero cuando el poderoso terremoto rasgó los tanques de acero llenos de uvas fermentándose, rompió barriles y destrozó botellas en las principales regiones vitivinícolas del país.

“Nuestros estanques de almacenamiento colapsaron y el vino estaba por todas partes, era un caos”, recuerda José Miguel Viu, managing director de la familiar Viña Viu Manent en el Valle de Colchagua, a unos 150 Km. al sur de Santiago.

Como otras viñas en Colchagua, Viu Manent perdió cerca del 10% de sus inventarios, o 450.000 litros, en las primeras horas del 27 de febrero, pero podría haber sido peor, mucho peor.

“Gracias a Dios el terremoto no ocurrió una semana después cuando nuestros estanques habrían estado llenos de vino de la cosecha”, señala Viu, quien añade que la mayor parte de lo que se derramó correspondía a vino a granel de la cosecha 2009.

La vendimia anual de Chile comienza a principios de marzo y las uvas que aún estaban en las parras no cayeron al piso como ocurrió con las manzanas y peras en los huertos frutales del país.

No obstante, tras una abundante cosecha 2009 con cerca de 1.000 millones de litros había mucho vino sin vender en los estanques, barriles y botellas. Wines of Chile, la asociación de la industria, cuantificó la pérdida total de vino en aproximadamente 125 millones de litros, o US$ 250 millones, lo que representa una pérdida del 12,5% comparado con la cosecha del 2009.

Sume a eso US$ 55 millones en daños a los equipos de elaboración de vinos y el costo total, si se excluyen las edificaciones y las viviendas de los trabajadores, fue cercano a los US$ 305 millones, la mayor parte de los cuales fue cubierto por seguros, afirma René Merino, presidente de Wines of Chile.

“Las exportaciones no se han visto afectadas en lo absoluto, con nuestros inventarios remanentes del 2009 y la cosecha de este año tenemos todo el vino que necesitamos para cumplir con nuestras obligaciones comerciales”, afirma Merino.

El servicio eléctrico en las viñas no fue repuesto sino hasta 10 días después y el terremoto dejó a algunos trabajadores sin hogar, pero una semana después del desastre las uvas eran cosechadas a mano y pisadas como de costumbre.

“Realmente tenemos que agradecer a nuestros trabajadores quienes se presentaron a pesar de los daños que, en muchos casos, sufrieron sus propios hogares”, subraya Merino.

Viu Manent donó viviendas de emergencia, o mediaguas, a varias familias, mientras que otras viñas como Grupo Viña San Pedro Tarapacá igualó las contribuciones de sus trabajadores, recaudó donaciones y organizó a voluntarios para ayudarlos a reconstruir sus hogares.

La cosecha de este año es casi un 20% más pequeña que la del 2009, que fue mayor que el promedio, pero esto se debe a patrones meteorológicos normales de la primavera y el verano más que al terremoto, indica Merino.

Aún tras el terremoto y la menor cosecha, Chile cuenta con un stock en torno a los 1.600 millones de litros de vino, de los cuales 900 millones de litros se exportarán o consumirán a nivel local. “No hay escasez de vino en el mercado”, asegura Merino.

Y eso es algo bueno, porque la demanda de vino chileno está creciendo. Tras registrar bajas ventas en el 2009 debido al efecto de la crisis económica global, las ventas han repuntado desde diciembre.

“Mayo ha sido nuestro mejor mes en la historia en términos de ventas y el mercado local se ha reactivado”, sostiene Viu, quien destaca que si las ventas continúan creciendo al ritmo actual, el 2010 será un año récord para su viña.

Exportaciones de Vino

Si bien el terremoto cerró puertos y cortó el suministro de energía, las exportaciones en los 12 meses al cierre de marzo subieron un 27% en términos de volumen y un 5% en términos de valor respecto del mismo período de un año antes.

A nivel mundial, Estados Unidos fue el principal cliente de Chile, al comprar de 142 millones de litros de vino y champagne en la temporada 2009/ 2010 por un valor de US$ 242 millones, lo que corresponde a un alza de casi un 44% respecto al año previo. El Reino Unido ocupó el segundo lugar, con 115 millones de litros en el mismo período.

“El impacto del terremoto no ha demostrado ser un importante problema para los exportadores de vino de Chile en la mayoría de los principales mercados”, sostiene Michael Cox, director en Reino Unido de Wines of Chile.

Sin embargo, la menor cosecha y el hecho de que se perdió algo de vino con el terremoto ejercerán presión sobre la oferta y hará que los precios suban este año, prevé Cox. Ello junto con cuestiones relacionadas con la tasa de cambio, en especial con la mayor debilidad del euro a raíz de la crisis de deuda europea, implica que el vivo chileno será relativamente más costoso para los consumidores extranjeros.

“Los mayores precios son buenos para los productores y los márgenes mejorarán, pero todo depende de cómo estos incrementos sean aceptados en los principales mercados”, afirma Cox.

Durante los últimos cinco años, Chile ha estado aumentando de manera constante su participación en mercados clave. En el Reino Unido, por ejemplo, la participación de mercado de Chile casi se ha duplicado de un 5% a un 9,5% en seis años.

En la London International Wine Fair celebrada en mayo en el centro de convenciones y exhibiciones ExCeL, el stand de Wines of Chile -con representantes de 24 viñas chilenas- atrajo a más de 13.000 visitantes, muchos de los cuales hicieron donativos a una campaña para recaudar fondos por el terremoto, los que se canalizan a la organización de ayuda Levantando Chile.

Chile ha estado en los titulares de todo el mundo desde el terremoto, lo que ha aumentado la conciencia de los consumidores y generado una ola de respaldo y sentimientos positivos, destaca Cox.

“Nuestros clientes quieren ayudarnos para que nos pongamos nuevamente de pie y esperamos que eso se traduzca en mayores ventas”, comenta Viu.

Sin embargo, los precios minoristas posiblemente subirán en Reino Unidos a fines de este año debido al mayor costo del vino chileno y también producto de los previstos incrementos tributarios en el Reino Unido que afectaran a todo el vino, no sólo al proveniente de Chile.

“La imagen de Chile de una buena relación entre costo y calidad será importante para permitirle soportar estos incrementos, pero las viñas chilenas deben ser pragmáticas y moderar sus aumentos tanto como sea posible”, señala Cox.

El mercado podría resistir un aumento del 10% en los precios, pero si el incremento es más cercano al 20% o más “podría haber una reacción”, advierte.

Los precios del vino a granel también subirán en el mercado local debido al terremoto, pero las viñas como Viu Manent evitarán traspasar este aumento en el costo a los consumidores incrementando en cambio los volúmenes de ventas.

“No podemos transferir el aumento a nuestros consumidores o arriesgarnos a perder competitividad”, comenta Viu.

La buena noticia para Chile es que sus principales competidores -Australia, Sudáfrica, Argentina y Nueva Zelanda– también están enfrentando aumentos en los precios, ya sea debido a la tasa de cambio o a mayores costos por cosechas más pequeñas.

Pese a las desafiantes condiciones económicas, Cox espera que las exportaciones de Chile al Reino Unido sigan creciendo al menos en un 10% en términos de volumen y en un 15% en términos de valor durante los próximos 12 meses.

Las exportaciones al resto de la Unión Europea deberían aumentar a medida que mercados como Dinamarca, Alemania y Escandinavia se desarrollan más y se vuelven menos dependientes del vino a granel de bajo precio, añade Cox.

Las ventas en el Reino Unido y otros mercados incluido Asia deberían verse beneficiadas por el reciente acuerdo de la viña chilena Concha y Toro para convertirse en un auspiciador oficial del club de fútbol Manchester United, uno de los equipos que más se siguen en el mundo.

Golpeándose de Lado a Lado

Si bien las viñas han reabastecido sus inventarios desde el terremoto, les llevará más tiempo reconstruir la infraestructura turística dañada

El negocio del turismo del vino en Chile, si bien dista mucho del nivel de desarrollo del Valle de Napa en California, ha estado creciendo de manera constante durante los últimos cinco años. Antes del terremoto, cerca de 300.000 turistas visitaban las viñas chilenas anualmente y generaban ingresos por US$ 3 millones.

Pero esa cifra posiblemente disminuirá este año debido a que las viñas cerraron sus puertas a los turistas anticipadamente a raíz del terremoto, señala Pablo Moll, gerente general de Turismo Chile, organización chilena sin fines de lucro orientada a la promoción del turismo.

Ahora que la cosecha terminó, las viñas en el Valle de Colchagua están volcando su atención a los hoteles, restaurantes y tiendas que solían recibir a los turistas durante los meses de primavera y verano, pero que ahora yacen en ruinas.

“Las casas coloniales y bodegas de vino que colapsaron son importantes para el negocio del vino, pero también son parte de nuestro patrimonio cultural”, afirma Moll.

El restaurante La Llavería de Viu Manent fue destruido por el terremoto, pero está siendo reparado y la viña planea abrir un segundo restaurante con vista a los viñedos en la primavera.

“Es cierto que tendremos que invertir mucho en las reparaciones y que estaremos cerrados durante la temporada baja, pero es una oportunidad para reconstruir las cosas mejor que lo que estaban antes”, dice Viu.

Más al norte en el Valle de Casablanca, a unos 50km al oeste de Santiago, la Viña Veramonte también perdió cerca de un 10% de su stock –principalmente vino blanco que estaba en los estanques de acero- pero sus edificaciones se mantuvieron de pie.

“Es increíble que haya habido tan poco daño, afortunadamente el terremoto pilló a Chile con un buen inventario y buena capacidad justo antes de la cosecha”, sostiene el dueño de Veramonte, el veterano enólogo chileno Agustín Huneeus, quien está radicado en Estados Unidos.

Pese a los estanques rotos, la cosecha siguió adelante como estaba programado. “Tenemos suficiente vino para cumplir con nuestras obligaciones comerciales y no hay un impacto de largo plazo en el mercado de exportación”, afirma Huneeus.

Para Huneeus, quien ahora vive en el Valle de Napa donde su familia posee la viña Quintessa, los terremotos no son algo desconocido. Comenzó su carrera en la industria del vino a los 23 años de edad al comprar una participación mayoritaria en Concha y Toro en el año 1960, el mismo año en que el sur de Chile fue azotado por un terremoto de 9,5 grados de magnitud. Luego, tras vender su participación y trasladarse a California en la década de los 70, Hunneus fue remecido por el terremoto de Northridge en 1994.

“Quisiera pensar que el bueno vino sólo puede producirse en lugares donde hay terremotos”, dijo a bUSiness CHILE desde su hogar en Napa.

Pese al daño causado por el terremoto, Huneeus está confiado en que la industria del turismo vitivinícola en Chile repuntará, de la misma forma en que los amantes del vino regresaron a California. “Pensamos que los turistas se mantendrían alejados de Napa después del terremoto de 1994, pero volvieron inmediatamente”, comenta.

Y esa es una buena noticia para Chile dada la importancia del turismo para el crecimiento de la industria del vino. “El turismo del vino es una enorme e importante área de crecimiento para Chile y desempeñará un rol clave en ayudar a la imagen premium y promover el interés en el mercado local”, afirma Cox de Wines of Chile.

Plástico Fantástico

Dada la magnitud del terremoto, las viñas de Chile resistieron notablemente bien en términos estructurales, pero hay algunos cambios que podrían hacer para protegerse mejor en caso de futuros terremotos.

Los estanques de almacenamiento de acero a medio llenar anclados al suelo o las paredes no lograron resistir la fuerza del terremoto mientras el vino se derramaba de lado a lado, pero los estanques de almacenamiento diseñados sísmicamente son demasiado caros como para que la mayoría de las viñas puedan costearlos.

Una solución más barata, señala José Miguel Viu, es usar depósitos plásticos de almacenamiento, que son más fuertes y más flexibles que los estanques de acero o las barricas de madera.

“Los depósitos plásticos resistieron mejor el terremoto de modo que compraremos más de esos además de reparar nuestros estanques de acero”, indica.

Los estanques de acero además se pueden armar de manera tal de hacerlos más flexibles en caso de un terremoto. “Ahora sabemos lo que deberíamos haber hecho, esta es una oportunidad para que aprendamos y para estar más preparados para la próxima vez”, sostiene Huneeus.

Y dado que la producción de vino y los terremotos parecen ir de la mano, tanto en Chile como en California, estar preparado para lo peor es siempre una buena política.

No obstante, es necesario que las viñas también estén preparadas para mejores tiempos, que es la razón por la que Viu Manent está usando esta oportunidad para renovar sus construcciones y prepararse para las hordas de turistas que de seguro volverán el próximo verano.

Y con mercados de exportación como los de Reino Unido y Asia cada vez más sedientos por el vino chileno, incluidos los vinos premium, hay mucho espacio para crecer. Si hay una cosa que los productores chilenos de vino han aprendido del terremoto, es que lo que no te mata, te vuelve más fuerte.

Julian Dowling es el Editor de bUSiness CHILE

Nota: Vea en la próxima edición de julio 2010 de bUSiness CHILE un completo informe sobre el acuerdo de auspicio suscrito entre Concha y Toro y Manchester United.

Fuente: Wines of Chile

Fuente: Wines of Chile