Diciembre, 2012

Buenas Costumbres Modernas

Por Santiago Eneldo
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Recientemente asistí a una cena ofrecida por una importante asociación industrial chilena. Había cerca de 700 invitados de modo que fui poco más que una mosca en la muralla... la organización estuvo espectacular, si bien un poco impersonal, y los videos exhibidos en enormes pantallas fueron muy impresionantes. Hubo dos discursos antes de cenar; el segundo de ellos fue muy largo y estuvo lleno de detalles. La cena empezó tarde...

Fue durante el segundo discurso, pronunciado por una persona extremadamente importante, cuando me di cuenta de que cinco de las ocho personas en mi mesa estaban "enviando mensajes de texto" y no "escuchando". De hecho, la persona a mi derecha estaba continuamente en Facebook, mientras que a mi izquierda WhatsApp estaba desplegado en pleno.

Miré alrededor de la sala, tan lejos como mis ojos y cuello me permitieron, y me horrorizó la cantidad de personas cabizbajas. Sin duda, muchos invitados “importante” estaban tweeteando, en su afán por ser el primero en comentar el discurso que se estaba pronunciando.

Encontré que esto era muy perturbante. ¿Realmente llegamos al punto en el desarrollo tecnológico y social en que “estar conectado” es más importante que participar en el evento al que se asiste?

Tengo que admitir ser un “usuario”, pero creo que he encontrado el equilibrio correcto. Las personas son más importantes que las cosas; por ejemplo, si usted está usando un dispositivo mientras se reúne o cena conmigo, usted está diciendo que el dispositivo o la información que usted está compartiendo es más importante que yo. Bueno, puede que esto sea verdad, pero ¡también es ofensivo!

En otra ocasión, los Eneldo estábamos en una cena familiar cuando me di cuenta de que había tres cabizbajos…. así que les mandé a los tres un mensaje de texto diciendo “ahora no; la familia primero”. ¡Funcionó! Nosotros (la mayoría de la gente) estamos tan acostumbrados a estar “conectados” que nos sentimos incómodos e incluso aislados cuando nuestro teléfono inteligente se queda en silencio por más de cinco minutos. Tengo un colega con un gran “tic”: necesita abrir su iPhone cada 30 segundos por si a caso… Le digo: “déjalo tranquilo”, pero ni siquiera está consciente del hecho de que tiene este hábito.

Entonces, ¿a dónde nos dirigimos? No importa cuán lejos hayamos llegado con la tecnología móvil, aún estamos en la punta del iceberg, lo que es ¡bastante atemorizante! Creo que estos dispositivos están diseñados para servirnos y no que nosotros estamos para ser serviles con ellos. Quizás cuando mi teléfono inteligente sea lo suficientemente inteligente para rascarme la espalda, abrochar los cordones de mis zapatos y lavarme los dientes seré más comprensivo.

Las buenas costumbres sociales básicas deberían regir qué es un comportamiento correcto y que no, pero hoy en día la mayoría de la gente es en general egoísta y tiene escasas habilidades sociales. Yo aún cedo mi asiento en el Metro a personas mayores (cada vez menos de estas…) y a embarazadas, pero ningún joven se pararía por mí. Todavía abro la puerta a las mujeres, ¿me convierte eso en un sexista? Según la visión de algunas personas, ¡SÍ! Doy las “gracias”, pero estoy trabajando arduamente para eliminar el requisito de mi propio ego de que me agradezcan. No necesito las gracias (al menos eso es lo que me digo) porque sé que la gente es agradecida y que he hecho lo correcto. Pero también porque sé que de cualquier modo en Santiago nadie te va a dar las gracias, entonces ¡¡para qué calentarse y molestarse ante la falta de un simple gesto de gratitud!!

Lo que nos lleva de regreso a los teléfonos inteligentes y mensajes crípticos como “Nv mñn? Ymam a las 5pm” [¿Nos vemos mañana? Llámame a las 5pm]. Puedo jugar el juego, pero elegiré cuándo y dónde, pq fui educado correctamente…

Esté consciente de que los buenos modales dicen mucho sobre la persona y que, si no me mira directo a los ojos cuando estreche mi mano, entonces sabré que simplemente lo “está haciendo por inercia”, ¡qué mal educado! Sigo quisquillosamente correcto en tiempos cambiantes,

Santiago Eneldo.

(Comentarios e insultos a santigaoeneldo@yahoo.com)

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